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Anécdotas, Uncategorized

Dos espejos

Usualmente uso un espejo pequeño para rasurarme en la regadera. Sucede que en ocasiones se rompen y hay que reemplazarlos. Y eso sucedió hace dos días. Así que hoy

fui a un mercado donde venden ese tipo de espejos y compré dos. A veces lo hago para tener uno de repuesto.

Pagué los espejos y los puse en el pantalón.

Me dirigí a la salida y empecé a sentir una especie de mareo que me hacía inclinarme hacia la derecha. Llegué a la banqueta, seguí caminando pensando que era algo pasajero. Pero no se quitó. Caminaba y me iba de lado hacia la derecha. Qué extraño! ¿Por qué podría ser? y en ese instante se me vino una idea loca a la cabeza. Busqué los espejos, los traía en el bolso derecho del pantalón. ¿Tendría que ver con eso? Eso es absurdo.

Seguí caminando y reflexionando sobre el asunto. Entonces decidí cambiar los espejos al bolsillo izquierdo de mi pantalón, para ver qué pasaba. Se oyó a lo lejos el sonido de una alarma. Y entonces me estabilicé un poco.

Entré a una tienda para comprar algo que necesitaba y mientras esperaba en una fila para pagar en la caja, seguía reflexionando sobre el asunto. Saqué los espejos del bolsillo, observé cómo estaban y los puse encontrados, es decir: del lado que refleja uno contra el otro y los puse en mi bolsillo derecho. No hubo cambio. Solo persiste ese pequeño malestar en la cabeza de mareo, pero puedo caminar sin irme de lado.

Cuando llego a mi casa, dejo las cosas y saco los espejos y una especie de energía cimbra mi cuerpo. Me dirijo al baño y me lavo las manos y también los espejos. Los seco y los dejo en mi habitación.

Ahora solo espero a que se me quite el mareo.

Me puse a hacer unos deberes, han pasado unos cuarenta minutos y he regresado a la habitación, para dejar unos papeles y me encuentro con el par de espejos, los miro y percibo en ellos una mirada extraña. ¿Qué hago? ¿Los volteo boca abajo? Entonces fuí al baño donde dejé el espejo roto (qué dejé ahí para acordarme de reemplazarlo). Lo tomo y le digo: te voy a presentar a unos amigos. Lo llevo a la habitación y lo pongo encima de los dos espejos, de manera que quedaran los reflejos encontrados.

Se me ha quitado el mareo.


Silvano Leonardo

 

Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0

 

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