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El capitalismo de vigilancia

EL CAPITALISMO DE VIGILANCIA. LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS (I).
The Age of Surveillance Capitalism de Shoshana Zuboff es actualmente la obra de referencia cuando se habla de la gran máquina de explotar datos creada alrededor de Google y Facebook. Publicado en 2019, el libro ha sido ampliamente citado en las conversaciones sobre la forma que está adoptando la sociedad digital(izada) del siglo XXI. Espero que tan amplia repercusión se base en una atenta lectura de las casi 700 páginas que integran este volumen. En esta serie de entradas les contaré brevemente de qué va el libro y les diré cuál es mi opinión.

El libro de Shoshana Zuboff, reconocida psicóloga social y socióloga de la Harvard University, nos propone un tour de force sobre todo bidisciplinar donde la autora va y viene de la economía (además de citar a los clásicos – Adam Smith, Karl Marx, Friedrich Hayek, Milton Friedman, Joseph Schumpeter-, toma muchos elementos de la crítica a la ortodoxia de Karl Polanyi) a la psicología (B. F. Skinner) en casi todos los capítulos. A lo largo del texto proliferan las declaraciones de los padres fundadores del capitalismo de vigilancia, incluyendo a empresarios conocidos como Mark Zuckerberg, Larry Page, Serguéi Brin, Eric Schmidt y Bill Gates e investigadores cuya contribución tecnológica ha sido fundamental en las últimas tres décadas de vida digital.

El libro se divide en tres partes de unas 200 páginas cada una. La primera está dedicada al surgimiento del capitalismo de vigilancia, la segunda indaga en su expansión hacia otros ámbitos de la vida social y económica, y la tercera se centra en la consolidación de un poder instrumental que, según Zuboff, no merece otro nombre que el de Big Other, un concepto con evidentes connotaciones orwellianas. Si en un momento el capitalismo de vigilancia pasó del mundo virtual al real (de esto se habla en la segunda parte de libro), ahora estaríamos asistiendo al pasaje hacia el mundo social, un entorno donde toda la sociedad se convierte en objeto de extracción de datos y control.

Primera parte. Los fundamentos del capitalismo de vigilancia
La primera parte del libro está dedicada al surgimiento del surveillance capitalism. Zuboff repasa el nacimiento de Google a finales de los años noventa, esa época gloriosa en que las ciberculturas marcaban el ritmo de las conversaciones en ámbito empresarial y académico, y cada día nacía una start-up que prometía cambiar el mundo a condición de que los inversores le pusieran millones de dólares sobre la mesa. Esta burbuja, como sabemos, explotó en el 2001 y dejó a buena parte de Silicon Valley pedaleando en el aire. Google, el buscador que habían creado un par de estudiantes de Stanford allá por 1997, no era la excepción. Como muchas start-ups, esta empresa había nacido más como desafío computacional que como proyecto empresarial con modelo de negocios incluido.

“Google invented and perfected surveillance capitalism in much the same way that a century ago General Motors invented and perfected managerial capitalism.”

Cuando estalló la burbuja, el search engine de Google era tan exitoso que estaba a punto de superar a Yahoo! en cantidad de búsquedas… pero necesitaban generar más ingresos para evitar la fuga de los inversores. No bastaba con AdWords, el sistema publicitario que habían introducido en 2000: además de explotar mejor los datos de los usuarios que obtenían del buscador, Google debía crear nuevos entornos de interacción para obtener más informaciones de los internautas. Así fue que, en los años siguientes, nacieron decenas de servicios “gratis”, desde Gmail hasta Google Maps y Google Books. Había nacido la gran máquina de “chupar” datos de los usuarios. O sea, había nacido el capitalismo de vigilancia. Al poco tiempo se sumaría al festín Facebook con sus propias estrategias, mucho más sofisticadas que las de Google (ver mi post del 2009 “Facebook vs. Google“).

“Ford’s invention revolutionized production. Google’s interventions revolutionized extraction and established surveillance capitalism’s first economic imperative: the extraction imperative.”

Google y Facebook utilizaron muchos datos de sus usuarios para mejorar sus servicios. Pero, además, descubrieron que estaban captando datos aparentemente secundarios o sin valor… ¿Cómo monetizarlos? Aquí Zuboff introduce un concepto nuevo, el de behavioral surplus (“excedente de comportamiento“). Estos datos considerados hasta ese momento basura numérica, convenientemente procesados, podían servir para identificar patrones de comportamiento y predecir las acciones de los usuarios. Zuboff hace mucho hincapié en las posibilidades predictivas de la machine intelligence, lo cual tiene obviamente consecuencias culturales, económicas y políticas.

“In this phase of surveillance capitalism’s evolution, the means of production are subordinated to an increasingly complex and comprehensive ‘means of behavioral modification’.”

¿Por qué se pudo desarrollar esta economía de la vigilancia? En esta parte del libro Zuboff recupera la historia del neoliberalismo y relata cómo se impuso una lógica contraria a la intervención estatal que privilegiaba la libertad individual. Las empresas digitales se encontraron con un vacío legal y un paraguas ideológico favorable para dar rienda suelta a sus experimentos socio-computacionales.

En esta primera parte del libro la autora también describe la trama de relaciones que une a las compañías del capitalismo de vigilancia con la National Security Agency, la CIA y otros entes dedicados al espionaje y control político, mientras que analiza paso a paso cómo Google y Facebook van probando nuevas formas de captar datos violando la privacidad de los usuarios. A veces estos experimentos retroceden por las denuncias recibidas o intervenciones de la justicia, pero no tardan en ser reimplementados siguiendo otros caminos. También dedica unos cuantos párrafos a la cooptación de investigadores y laboratorios. Como veremos más adelante, el MIT está en el centro de la mira de Zubbof.

En reiteradas ocasiones la autora insiste en que es errado decir que los usuarios “somos el producto” de los servicios “gratuitos” de Google, Facebook y otras plataformas: nosotros somos la materia prima, la fuente de datos que estas empresas recopilan, procesan, empaquetan y venden en forma de perfiles hiperpersonalizados y predicciones de comportamiento.

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